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Este valle de Traslasierra siempre se caracterizó por ser una zona fruti-hortícola cuya producción se consumía en los hogares o se vendía en Villa Dolores, y en algunos casos era utilizada para la realización de pequeños emprendimientos familiares. Se podían encontrar producción de pasa, nueces, pelones, elaboración de dulces artesanales, conservas, cría de aves de corral, etc. Hoy, actualmente, el 90% de las familias han perdido esta capacidad de generar fuentes de trabajo y sólo se ve reducida a la cría de unos pocos animales y a la recolección de hierbas aromáticas (recurso que prácticamente esta agotado por el mal uso que se le ha dado al mismo). “La falta de educación (ignorancia) el asistencialismo por parte de los gobiernos, la poca motivación y el desinterés de los jóvenes”, son los factores principales causantes de esta problemática que sumerge a los habitantes de mayor carencia y los obliga a vivir de la dádiva y a padecer muchas veces la explotación por parte de los que más tienen. Programas como la caja PAN, el bolsón, los planes trabajar, han deteriorado la capacidad de ser autosuficiente de los pobladores. Muchas familias esperan con ansia que llegue fin de mes para retirar algunos comestibles, o están pendientes de un posible plan trabajar que el Intendente o Jefe Comunal les pueda dar. En segundo lugar el desinterés de los jóvenes, que muchas veces nosotros los padres, somos culpables debido a la poca incentivación. Hoy por hoy el adolescente de Traslasierra concentra su atención, como muchos jóvenes de nuestro país, en la marca del celular, si tiene cámara, mp3, etc. y de esta forma se ha ido perdiendo ese conocimiento y esa cultura de trabajo que tan bien conocían nuestros abuelos.
Conociendo esta problemática el INTA Villa Dolores, a través del encargado del programa Pro-huerta Ing. Daniel Suárez, que junto a un equipo de profesionales y promotores de la zona, diseña estrategias adecuadas para llegar a los pequeños productores rurales. A la vez se brinda capacitación, se incentiva la producción orgánica, el cultivo de aromáticas nativas, la producción de cultivos de especies exóticas y la realización de microemprendimientos. Como miembro de este equipo, puedo afirmar que los resultados son más que evidentes como lo puede observar en las imágenes y que año tras año es mayor el número de bolsas de semillas que se reparten, y ya se cuenta con la existencia de pequeños productores de hierbas aromáticas. Poder ayudar a impulsar a nuestra región en un desarrollo sostenible, es una gran satisfacción, ya que lo que estamos haciendo persigue un propósito sociocultural ético-valorativo, que va más halla de lo económico y que tiene que ver con el sentirse dignificado y útil a la sociedad, capaz de generar los medios necesarios para la obtención de su propio alimento, e impedir sumergirse en la ignorancia e insatisfacción y consumismo desmesurado.

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