ya es una realidad que nos afecta a todosLas coladas de barro producidas en Brasil, los aludes en Perú, las inundaciones en el norte de nuestro país, como así también la gran sequía que afecta a la mitad de nuestra provincia y las excesivas lluvias en la otra mitad, son algunos indicios de que el clima está cambiado. Sin embargo muchos se preguntarán ¿Cuál es la situación en Traslasierra? ¿Los cambios que se han producido son permanentes? ¿Cómo afectarán a la zona?Algunos escépticos culpan directamente a la Corriente del Niño, otros lo ven como un fenómeno normal y están muy confiados que las lluvias llegarán en este mes de febrero. Pero la realidad muestra una situación mucho más crítica y más seria de lo que se imagina, que está generando grandes problemas.
En nuestra región la bajante del caudal, pocas veces vista en esta época del año, del Embalse Medina Allende lo mismo que la carencia de crecidas de los ríos, han aumentado las posibilidades de contraer enfermedades hídricas, producto de un creciente número de individuos en las poblaciones de bacterias, algas y dinoflagelados, que liberan sustancias tóxicas. Las pocas precipitaciones favorecen la extensión del periodo de incendio, las tormentas de polvo son más periódicas, producto de la falta de vegetación y del laboreo continuo del suelo; pero quizás lo que más sufrimos los transerranos es la ola de calor, que trae aparejado un mayor consumo de energía eléctrica y de agua.
Pero el gran problema que encierra esta crisis hídrica, es menos visible; la escasa cantidad de agua caída en nuestras sierras, provocará en la próxima primavera, la desaparición parcial o total del caudal en muchos de los arroyos y ríos de la zona por infiltración, ya que el cordón montañoso funciona como una esponja que absorbe agua durante los meses de lluvia y lentamente la va cediendo durante el resto del año, hasta que llegan nuevamente lluvias. ¿Cuáles podrían ser los agravantes de continuar esta sequía? En primer lugar va a incidir en la economía de la región, mejor dicho ya comenzó. Muchos productores de ganado están vendiendo sus reses a precios muy bajos debido a la falta de pasturas, los pequeños productores de hortalizas y verduras sufrirán los cortes de agua, lo cual encarecerá el precio de los productos del campo, pero el mercado más afectado por esta cuestión será el turismo. En Mina Clavero las casas que se alquilaban en temporada por algunos días hoy muchos propietarios pretenden alquilar, por no menos de un año. La escasez del líquido elemento en los ríos, balnearios, inclusive para llenar las piscinas, provocará un caos económico por la simple razón, de que los que visitan Traslasierra lo hacen por sus recursos naturales. El conjunto de factores como elevadas temperaturas y cortes de energía y de agua podrían afectar el normal desarrollo de las instituciones (escuelas, hospitales, etc.) en la zona. ¿Nos sentimos culpables de este cambio? Creo que todos, hasta el más ignorante sabe que es culpable de lo que está pasando, pero ese no es el problema, el problema es que son contados aquellos que toman conciencia de la culpabilidad y del desastre que se avecina; la mayoría de la población no se preocupa por los recursos hasta que comienzan los cortes, y ni bien se solucionan temporalmente se olvidan, ya que vivimos en una sociedad que vive el presente y le interesa muy poco el futuro. Lo peor de todo es que hay muchos que lo hacen por avaricia y egoísmo. Gandhi decía: "En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto para satisfacer la avaricia de algunos". Podría dar cientos de ejemplos para demostrar la veracidad de esta frase. En la zona existe alrededor de 70 grandes productores (de papa, soja, maíz, girasol, trigo, etc.) y más al suroeste, ya en la provincia de San Luis la gran aceitera, que sigue desmontando a pesar de famosa Ley de Bosques, extrayendo agua del suelo con bombas que pueden llegar a succionar 1.500.000 litros de agua por día, más de la mitad de una piscina olímpica. Otro dato más estremecedor es que muchos de estos productores suelen superar los 20 pozos de su propiedad. ¿Qué está pasando? ¿Quién controla la cantidad de pozos que se pueden hacer por una x cantidad de hectáreas? ¿Existen la cantidad de personal idóneo para realizar este control? ¿Dónde esta la falla? No puede ser que a nuestros recursos naturales nadie los controle y que por la avaricia de algunos, el valle se convierta en un desierto y acaben con sus habitantes. ¡Cuidado! El ciudadano común carga mucha culpa; a diario veo en los supermercados cómo la gente coloca sus compras en grandes cantidades de bolsas de plástico; pregunto ¿es necesario que alguien les diga que esas bolsitas dañan y contaminan nuestro ecosistema? ¿Por qué no llevan su propia bolsa? Será por estética o comodidad que no lo hacen. Si se quiere otro ejemplo, basta con echar una mirada a la costanera del río de Los Sauces y ver la cantidad de basura que hay, desde colchones, escombros, podas de árboles, plásticos de toda índole, hasta chasis de autos. Esa misma costanera que cuando las temperaturas superan los 30 ºC recibe a cientos de bañista dolorenses y de otras localidades, agobiados de calor. Esperemos que no llueva en abundancia sobre los arroyo de Las Caleras y el de Los Hornillos (arroyo de Las Chacras), porque el tapón de basura que se formaría, más la cantidad de vegetación que cubre los cauces (cortaderas), harían que el curso del agua se desviara arrasando con propiedades aledañas al mismo. Sospecho que la zona más vulnerable es el pueblo de Villa Sarmiento, ya que el paredón que fue construido en la década del 80 para atenuar las crecidas, hoy se encuentra deteriorado por la falta de árboles que lo contengan y seccionado por los distintos senderos que los mismos transeúntes han erosionado. Las señales ya comenzaron: escasas precipitaciones, tormentas de polvo, elevadas temperaturas, sequías persistentes, desertificación, vientos permanentes, especies que se encuentran al borde de la extinción, etc. Nos quedan dos alternativas: seguir contaminando o hacer un giro y empezar de nuevo.
Para finalizar realizaré una última pregunta, dirigida a todos aquellos que ocupan un cargo público y que tienen algún grado de responsabilidad en lo que está pasando. Ya que los argentinos somos hijos del rigor y no entendemos de otra manera: ¿Señores funcionarios de turno, que están esperando para actuar? No creo que sea por falta de leyes, leyes en este país es lo que sobra, lo que falta es gente comprometida y responsable que las haga cumplir. Prof. Alberto Martínez |