¡Una experiencia para nada valiosa!Frente a la folletería que llega a las diferentes escuelas, invitando a la explosión de animales exóticos que se realizará este fin de semana en el Polideportivo Municipal de esta cuidad, y ante la duda de llevar o no a los alumnos o a nuestros hijos, les pido a los docentes y padres que reflexionen antes de decidir. Como adultos responsables de la educación de nuestros hijos y educandos, tenemos la obligación de preguntarnos: ¿cuál es la finalidad o el objetivo de asistir a un espectáculo de estas características? Muchos opinan lo siguiente: para ver los animales en vivo y tener un contacto directo. Otros, para que los chicos aprendan y los conozcan. Y algunos adolescentes un poco más desinhibidos responden: quiero sacarme una foto con la anaconda. Como si el contacto directo con el animal fuera necesario para conocer toda la información de la especie, o como si esta fuera la única manera de aprender.
Siendo profesor de Ciencias Naturales y ambientalista, les recomiendo a todos aquellos que piensan como estas personas, que si desean conocer acerca del hábitat y del nicho ecológico (reproducción, dieta, forma de cazar, lugar que ocupan en la cadena alimenticia, etc. etc.) de alguno de estos animales, que vean, los canales National Geographic, Discovery, Animal Planet o el mismísimo canal estatal, que a diario ofrecen dentro de sus programaciones, documentales referidos a estos temas. Este tipo de eventos son exclusivamente con fines de lucro y no educativos, lo peor de todo es que nadie sabe o se interesa por conocer las condiciones en las cuales son transportadas estas bestias, la comida que consumen, el stress que padecen al entrar en contacto con la muchedumbre y sobre todo las peripecias que debieron sufrir al ser capturados. Cuando se trata de animales en cautiverio, la discusión siempre se torna alrededor del precio de la libertad, que es invaluable. Mi postura siempre es y será la misma: creo que cualquier animal cambiaría la supuesta “comodidad” que el hombre les brinda en una jaula, por su libertad. Sin ir más lejos, vean ustedes lo que pasó en Estados Unidos con la orca y su entrenadora; esto es un claro ejemplo de lo que sucede cuando el hombre abusa y manipula la vida de los animales. Hoy en día se está discutiendo si se debe sacrificar a la orca o no, como si ésta fuera la culpable; claro que ahora ya no va a generar más dinero para los dueños del acuario, por ende no les sirve. Es por eso que le solicito al público en general, que no participen de este tipo de exposiciones, mucho menos llevando a menores. De qué sirve hablar de ecología, de las especies en extinción, del respeto a la vida, del ambiente, si después terminamos cayendo en algo tan bajo. Asistir a estos eventos es contribuir a que siga habiendo animales en cautiverio, y personas que continúen lucrando con su sufrimiento. ¡Qué mensaje estamos emitiendo! Una experiencia valiosa, desde mi punto de vista, es el contacto directo con la naturaleza y no ver algo irreal. Una experiencia valiosa es cuando los alumnos ingresan un Parque Nacional o una reserva donde puede observar a los animales en estado libre y dentro de su hábitat natural. ¡Señores, reflexionemos! Esto también forma parte de la educación, enseñar a nuestros hijos a consumir los diferentes espectáculos que la cartelera nos proporciona es educar, para que el día de mañana sepan discernir entre algo bueno, mediocre o malo. Así, como cuando les hablo a mis alumnos sobre lo perturbador que puede resultar ver el programa de Tinelli, lo mismo les aconsejo no participen ni de Expo, ni de circos y de todo aquello que tenga que ver con el maltrato animal. Espero que me sepan entender y les hagan entender a sus padres. Prof. Alberto Martínez www.ecotraslasierra.com
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